COMENTARIO
La tensión del relato llega a su punto culminante con la condena de Susana. Puesta en el dilema de salvar la vida pecando delante del Señor, o morir siendo inocente y fiel a su marido, opta por lo segundo. Susana es modelo para el pueblo en las pruebas que éste ha de soportar. Ella no puede demostrar su inocencia ante los hombres, pero sí ponerla delante de Dios que conoce los secretos, y esperar (v. 42). «¡Cuántas veces la insidia de los envidiosos o de los intrigantes coloca, a muchas criaturas limpias, en la misma situación! Se les ofrece esta alternativa: ofender al Señor o ver denigrada su honra. La única solución noble y digna es, al mismo tiempo, extremadamente dolorosa, y han de resolver: prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar contra el Señor (Dn 12,23)» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 68).