COMENTARIO

 Dn 14,23-27 

En contraste con el ídolo Bel, fabricado por manos humanas, el dragón sí que come y bebe, signo para el rey de que es un dios vivo. La credulidad del rey queda ridiculizada por la forma en la que Daniel hace morir al dragón, sin espada ni estaca. No consta que en Babilonia existiese tal culto, aunque sí se servían de figuras de animales para representar a la divinidad. Tal puede ser el trasfondo de la historieta que destaca de nuevo la sagacidad de Daniel.

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