COMENTARIO

 Os 4,1-11,11 

La sección se compone de un conjunto de oráculos agrupados por un criterio más temático que cronológico. Lo mismo que el poema central del libro (2,4-25), y que la última sección (12,1-14,9), se inicia con un «pleito» (4,1.4) y concluye con un anuncio de restauración final (11,1-11).

Un primer grupo de oráculos se refiere a la corrupción generalizada en el reino del Norte; van dirigidos contra los sacerdotes y profetas (4,4-8), el pueblo descarriado (4,9-19), los magnates y la misma casa real (5,1-7). Se denuncian pecados morales y religiosos referentes al culto idolátrico y sincretista. El profeta critica los pactos con naciones extranjeras (5,8-15), que conducen al orgullo y al olvido de Dios. Por eso, hace un llamamiento a volver al Señor con amor (hesed), no con meros ritos externos (6,1-7). Dios es el que puede remediar las desgracias, pero castiga los delitos pasados y presentes (6,8-7,12). Se concluye este apartado con un oráculo puesto en boca de Dios, que reprocha las infidelidades (7,13-16).

Una nueva agrupación de oráculos conforma los tres siguientes capítulos. Los motivos no son muy distintos de los evocados antes. Se recrimina la conducta política, religiosa y de ostentación de riqueza de reyes y magnates (8,1-14); se conmina a Israel con el destierro (9,1-6), por lo que el profeta es perseguido (9,7-9). Se recuerda el antiguo crimen de Baal-Peor (9,10-14; cfr Nm 25,1-5) y la infidelidad más reciente del culto en Guilgal (9,15-17; cfr Os 4,15). En 10,1 hay un tímido anticipo de la canción de la viña de Is 5,1-7, y de la parábola de los viñadores homicidas (cfr Mt 21,33-44; Mc 12,1-12; Lc 20,9-19). Siguen amenazas contra los signos e instrumentos del culto idolátrico (10,2-10) y un reproche por el orgullo de Israel, que ha confiado en sus propias fuerzas y riquezas (10,11-15).

El conjunto acaba con un enternecedor oráculo de bendición (11,1-11) que resume la historia de Israel desde la paternidad de Dios. El profeta, que ha expresado la profundidad del amor del Señor por su pueblo con imágenes esponsales, acude ahora a imágenes paternales.

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