Título

1Os1Palabra del Señor dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en los días de Uzías, Jotam, Ajaz, Ezequías, reyes de Judá, y en los días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel.

I. MATRIMONIO DE OSEAS

Misión del profeta y matrimonio

2Comienzo de la palabra del Señor a Oseas.
Dijo el Señor a Oseas:
—Anda, toma una mujer de prostitución
y ten hijos de prostitución,
porque mucho se ha prostituido el país
apartándose del Señor.
3Él se marchó, y tomó a Gómer, hija de Diblaim, que concibió y le dio a luz un hijo.
4El Señor le dijo:
—Ponle de nombre Yizreel,
porque de aquí a poco
tomaré cuenta de la sangre de Yizreel
a la casa de Jehú,
y haré cesar el reino de la casa de Israel.
5Y aquel día
quebraré el arco de Israel
en el valle de Yizreel.
6Ella concibió de nuevo y dio a luz una hija.
Y Él le dijo:
—Ponle de nombre «No–Compadecida»,
porque ya no volveré
a compadecerme de la casa de Israel,
ni los soportaré más.
7En cambio, me compadeceré de la casa de Judá,
y los salvaré por el Señor, su Dios;
pero no los salvaré con arco, espada, o guerra,
ni con caballos o jinetes.

8Cuando ella destetó a «No–Compadecida», concibió y dio a luz un hijo.

9Y Él le dijo:

—Ponle de nombre «No–mi-Pueblo»,

porque ustedes no son mi pueblo,
y Yo no soy el Señor para ustedes.

Promesas mesiánicas de salvación

2Os1El número de los hijos de Israel
será como la arena del mar,
que no tiene medida,
ni se puede contar.
Y allí donde se les decía

ustedes son «No–mi-Pueblo»,

se les dirá «Hijos–del-Dios-Vivo».

2Se juntarán en uno los hijos de Judá
y los hijos de Israel;
instituirán para sí
una única cabeza,
y tomarán posesión de la tierra,
porque grande será el día de Yizreel.
3Digan a sus hermanos: «Mi–pueblo»,
y a sus hermanas: «Compadecida».

Comportamiento del esposo con la esposa infiel

4Pleiteen con su madre, pleiteen,
que ella no es mi mujer,
ni yo soy su marido;
que se quite de la cara sus prostituciones
y de los pechos sus adulterios,
5no sea que la deje desnuda,
y la exponga como el día en que nació,
y la vuelva como un desierto,
la convierta en tierra yerma,
y le haga morir de sed.
6No tendré compasión de sus hijos,
porque son hijos de prostitución,
7porque su madre se ha prostituido,
se ha deshonrado la que los concibió,
pues se decía:
«Me iré tras mis amantes,
los que me dan mi pan y mi agua,
mi lana y mi lino,
mi aceite y mi bebida».
8Por eso, voy a vallar
con zarzas sus caminos,
la cercaré de tapias
y no encontrará sus senderos.
9Irá tras sus amantes,
pero no los alcanzará;
los buscará, pero no los encontrará.
Entonces se dirá:
«Voy a volver a mi primer marido,
que entonces me iba mejor que ahora».
10No conocía ella
que era Yo quien le daba
el trigo, el mosto y el aceite,
el que le prodigaba la plata y el oro,
que empleaban para Baal.
11Por eso, volveré a quitarle
mi trigo a su tiempo
y mi mosto en su sazón;
le arrebataré mi lana y mi lino,
con que cubría su desnudez.
12Ahora descubriré sus vergüenzas
a los ojos de sus amantes,
y nadie la librará de mi mano.
13Haré que cesen todos sus regocijos,
sus fiestas, sus novilunios, sus sábados,
y todas sus solemnidades.
14Arrasaré sus vides y sus higueras,
de las que decía:
«Ellas son mi salario,
el que me han dado mis amantes».
Pero Yo las cambiaré en selva,
y se las comerán las bestias del campo.
15Le pediré cuenta de los días dedicados a los baales,
a los que quemaba incienso,
en los que se adornaba de anillos y collares
y se iba tras sus amantes,
mientras a Mí me olvidaba
—oráculo del Señor—.

Restauración y Nueva Alianza

16Por eso, Yo mismo la seduciré,
la conduciré al desierto
y le hablaré al corazón.
17Y desde allí le daré sus viñas
y el valle de Acor será puerta de esperanza;
allí me responderá como en los días de su juventud,
como el día que subió de la tierra de Egipto.
18Sucederá que aquel día
—oráculo del Señor—
me llamarás «Marido mío»,
y no me llamarás más «Baal mío».
19Quitaré de su boca los nombres de los baales,
y no serán ya mencionados sus nombres.
20Aquel día
sellaré a favor de ellos un pacto
con las bestias del campo,
con las aves del cielo
y los reptiles de la tierra;
arco, espada y guerra
eliminaré de la tierra,
y haré que reposen tranquilos.
21Te desposaré conmigo para siempre,
te desposaré conmigo en justicia y derecho,
en amor y misericordia.
22Te desposaré conmigo en fidelidad,
y conocerás al Señor.
23Aquel día Yo responderé
—oráculo del Señor—:
responderé a los cielos,
y éstos responderán a la tierra,
24la tierra responderá al trigo,
al mosto y al aceite,
y éstos responderán a Yizreel.
25Yo la sembraré para Mí en la tierra;
tendré compasión de «No–Compadecida»,
y diré a «No–mi-Pueblo»:
Tú eres «Mi–Pueblo»;
y él exclamará:
«¡Dios mío!».

Reconciliación con la esposa infiel

3Os1El Señor me dijo:

—Anda de nuevo, ama a una mujer amada de otro y adúltera, como ama el Señor a los hijos de Israel, a pesar de que ellos vuelven el rostro a dioses extraños y gustan de las tortas de uvas pasas.

2Me la compré por quince siclos de plata y un jómer y un létec de cebada.

3Y le dije:

—Por mucho tiempo vivirás conmigo. No te prostituirás, ni estarás con ningún hombre, y yo obraré lo mismo respecto de ti. 4Porque por mucho tiempo vivirán los hijos de Israel sin rey y sin príncipe, sin sacrificios ni estelas, sin efod ni terafim. 5Después, en los últimos días, los hijos de Israel volverán a buscar al Señor, su Dios, y a David, su rey, y a temer al Señor y sus bienes.

II. LOS PECADOS DE ISRAEL

Reproches por la corrupción generalizada

4Os1Escuchen la palabra del Señor,
hijos de Israel,
porque el Señor pone pleito
a los habitantes del país,
porque no hay fidelidad, ni hay amor,
no hay conocimiento de Dios en la tierra:
2perjurar, mentir, matar,
robar, cometer adulterios;
crímenes tras crímenes se perpetran.
3Por eso, el país está en duelo,
y desfallecen cuantos lo habitan;
hasta las bestias del campo
y las aves del cielo,
incluso los peces del mar desaparecen.

Reproches a los sacerdotes y profetas

4Sin embargo, que nadie ponga pleito,
que nadie se querelle.
Pero ¡contra ti pongo mi pleito, sacerdote!
5Tú caerás en pleno día,
y también caerá contigo
el profeta en plena noche;
y haré perecer a tu madre.
6Perece mi pueblo
por falta de conocimiento.
Puesto que tú rechazaste el conocimiento,
Yo te rechazo de mi sacerdocio.
Puesto que olvidaste la Ley de tu Dios,
Yo también me olvidaré de tus hijos.
7Cuanto más son, más pecan contra Mí:
Yo cambiaré su gloria en ignominia.
8Se alimentan del pecado de mi pueblo,
y están ávidos de su culpa.

Descarrío del pueblo

9Pueblo y sacerdote correrán la misma suerte:
les pediré cuenta de su conducta,
y les retribuiré según sus obras.
10Comerán, pero no se saciarán;
se prostituirán, pero no proliferarán,
porque dejaron de hacer caso al Señor.
11Prostitución, vino y mosto
quitan el seso.
12Mi pueblo consulta a su leño,
su cayado le hace vaticinios;
un espíritu de prostitución le descarría
y se prostituyen apartándose de su Dios.
13Ofrecen sacrificios en las cimas de los montes,
y queman incienso en las colinas,
bajo encinas, álamos y terebintos
de grata sombra.
Y, así, se prostituyen sus hijas
y sus nueras cometen adulterio.
14No castigaré a sus hijas por prostituirse,
ni a sus nueras por cometer adulterio,
porque ellos mismos se apartan con prostitutas,
ofrecen sacrificios con prostitutas sagradas,
y el pueblo ignorante se extravía.
15Si tú, Israel, te prostituyes,
que no peque Judá.
No vayan a Guilgal,
no suban a Bet–Aven,
ni juren: «¡Vive el Señor!».
16Si como vaca brava
Israel es indomable,
¿los apacentará ahora el Señor
como a cordero en prado abierto?
17Efraím se ha rejuntado con los ídolos:
¡Déjalo!
18Se volvió a su embriaguez,
se entregó a la prostitución;
prefieren la ignominia a su honra.
19Un viento los envolverá en sus alas,
y se avergonzarán de sus sacrificios.

Denuncia de la idolatría de los príncipes

5Os1¡Escuchen esto, sacerdotes!
¡Estén atentos, casa de Israel,
presten oído, casa del rey,
que contra ustedes va la sentencia!
Porque fueron una trampa en Mispá
y una red tendida sobre el Tabor,
2y ahondaron una fosa en Sitim.
Pero Yo les castigaré a todos ellos.
3Yo conozco a Efraím,
no me es desconocido Israel.
Ahora, Efraím, te has prostituido,
Israel se ha mancillado.
4Sus obras no les dejan
convertirse a su Dios,
pues llevan dentro un espíritu de prostitución
y no conocen al Señor.
5La arrogancia de Israel se delata en su cara,
Israel y Efraím cayeron en su culpa,
también Judá caerá con ellos.
6Con sus ovejas y vacas irán
en busca del Señor,
pero no lo encontrarán:
se apartó de ellos.
7Traicionaron al Señor,
pues engendraron hijos bastardos.
Ahora el añublo les va a devorar
a ellos y a sus heredades.

Denuncia del sincretismo

8Suenen el cuerno en Guibeá,
la trompeta en Ramá;
vociferen en Bet–Aven,
den la alerta a Benjamín.
9Efraím será una desolación
el día del castigo;
por las tribus de Israel
anuncio la verdad.
10Los príncipes de Judá son
como los que desplazan los linderos:
sobre ellos derramaré
mi cólera como agua.
11Efraím está oprimido,
el derecho, quebrantado,
porque se empeña en andar
detrás de la falsedad.
12Pero Yo seré como pus para Efraím,
como gangrena para la casa de Judá.
13Efraím ha visto su enfermedad
y Judá su llaga;
Efraím ha acudido a Asiria,
ha enviado embajada al gran rey.
Pero ése no podrá sanarlos,
ni curar su llaga.
14Porque Yo soy como un león para Efraím,
como un león joven para la casa de Judá.
Yo, Yo mismo la desgarraré y me iré,
me la llevaré, y no habrá quien la libere.
15Voy a volverme a mi lugar
hasta que se reconozcan culpables
y busquen mi rostro,
y, en su angustia, me busquen anhelantes.

Falsa y verdadera conversión de Israel: amor y no sacrificios

6Os1«Anden, volvamos al Señor,
porque Él nos desgarró, y Él nos sanará,
Él nos hirió, Él nos curará.
2En dos días nos hará revivir,
y al tercero nos levantará
para que vivamos en su presencia.
3Conozcamos,
apresurémonos a conocer al Señor.
Cierta como la aurora es su salida,
y vendrá a nosotros como lluvia de otoño,
como lluvia de primavera que empapa la tierra».
4¿Qué haré contigo, Efraím?
¿Qué haré contigo, Judá?
Su amor es como bruma matinal,
como rocío pasajero del amanecer.
5Por eso los tallo con los profetas,
los mato con las palabras de mi boca,
y mis juicios despuntan como la luz.
6Porque misericordia quiero y no sacrificio,
y conocimiento de Dios, más que holocaustos.
7Ellos, en Adam, transgredieron la alianza,
ahí me traicionaron.

Castigo por los delitos

8¡Galaad, ciudad de obradores de iniquidad,
manchada de sangre!
9Como los bandidos que acechan,
así es la tropa de sacerdotes:
asesinan camino de Siquem.
¡Qué vileza cometen!
10En la casa de Israel he visto cosas horrendas:
ahí se prostituye Efraím,
se mancilla Israel.
11También a ti, Judá, te está preparada la siega,
cuando Yo cambie la suerte de mi pueblo.

Denuncia de la maldad del pueblo y de sus jefes

7Os1Cuando quiero sanar a Israel
queda al descubierto la iniquidad de Efraím
y las maldades de Samaría;
porque se ejercitan en la mentira.
Los ladrones penetran en la casa,
y afuera asaltan los bandidos.
2No toman en consideración
que Yo recuerdo todas sus maldades.
Ahora les han acorralado sus obras,
que están presentes ante Mí.
3Con sus malicias deleitan al rey,
y con sus lisonjas a los príncipes.
4Todos ellos son adúlteros,
como horno encendido
que el panadero deja de atizar
desde que mezcla la masa hasta que fermenta.
5El día de nuestro rey
los príncipes se debilitan
por el ardor del vino,
y él extiende la mano a los burlones.
6Arriman su corazón, que es como un horno,
para intrigar;
toda la noche su ira está adormecida,
pero arde a la mañana como fuego en llamas.
7Todos ellos abrasan como un horno,
y devoran a sus gobernantes.
Todos sus reyes han caído,
pero nadie de ellos me invoca.

Israel busca la ayuda extranjera

8Efraím se mezcla con los pueblos,
Efraím es una torta sin dar la vuelta.
9Los extranjeros devoran su vigor,
y él, sin enterarse;
ya le han salido las canas,
y él, sin enterarse.
10La arrogancia de Israel se delata en su cara,
pero no se convierten al Señor, su Dios,
ni le buscan, a pesar de todo esto.
11Efraím es como una paloma,
ingenua, sin cordura:
llaman a Egipto,
acuden a Asiria.
12Dondequiera que vayan,
sobre ellos tenderé mi red;
los abatiré como a pájaros del cielo,
los castigaré en cuanto se oiga su bandada.

Duro reproche de los pecados

13¡Ay de ellos, que se apartaron de Mí!
¡Ruina para ellos, que se rebelaron contra Mí!
¿Y Yo, habré de rescatarlos
cuando ellos propalan mentiras contra Mí?
14No me invocan de corazón,
cuando ululan en sus lechos;
se hacen incisiones por trigo y mosto
y son contumaces en rebelarse contra Mí.
15Yo adiestré, fortalecí sus brazos,
pero ellos cavilaron el mal contra Mí.
16Se vuelven al que no sirve de nada,
son como un arco que falla.
Sus príncipes caerán a espada
por las bravatas de su lengua;
éste será su escarnio en la tierra de Egipto.

Denuncia de la conducta de reyes y magnates

8Os1¡Haz sonar la trompeta!
Como águila sobre la casa del Señor,
porque han transgredido mi alianza
y se han rebelado contra mi Ley.
2Ellos me gritan:
«¡Dios mío!». Nosotros, Israel, te conocemos.
3Pero Israel ha rechazado el bien:
el enemigo le perseguirá.
4Ellos nombraron reyes
sin contar conmigo;
nombraron príncipes
sin saberlo Yo.
Con su plata y su oro
se hicieron ídolos para su perdición.
5Tu becerro, Samaría, ha sido repudiado.
Mi cólera se ha inflamado contra ellos.
¿Hasta cuándo serán incapaces de inocencia?
6Porque eso procede de Israel,
lo fabricó un artífice,
y eso no es Dios;
por tanto, en virutas se convertirá
el becerro de Samaría.
7Porque los que siembran vientos
cosecharán tempestades.
Brote que no tiene espiga
no dará harina,
y si acaso la da,
extraños se la tragarán.

Ruina de Israel por pactar con extranjeros

8Israel ha sido tragado.
Ahora están entre las naciones
como un cacharro inútil.
9Han subido a Asiria.
El onagro busca estar solo,
pero Efraím alquila amantes;
10aunque tengan negocios con las naciones,
Yo los voy a reunir ahora,
y pronto se retorcerán por las cargas
del rey de príncipes.
11Efraím ha multiplicado los altares
para expiar su pecado,
pero se han convertido en altares para pecar.
12Aunque les he escrito muchas leyes,
las tienen por cosa ajena.
13Me sacrifican holocaustos
y se comen la carne:
pero el Señor no se complace en ellos.
Ahora Él va a recordar sus culpas,
y a tomarles cuenta de sus pecados:
volverán a Egipto.
14Israel ha olvidado a su Hacedor,
y edificado palacios;
Judá ha multiplicado las ciudades fortificadas;
pero Yo enviaré fuego a sus ciudades,
y devorará sus palacios.

Amenaza de destierro

9Os1No te alegres, Israel,
ni te regocijes, como los pueblos,
porque te has prostituido abandonando a tu Dios:
has preferido el salario de prostitución
a todas las eras de trigo.
2Ni era ni lagar los alimentarán,
y les fallará el mosto.
3No habitarán en la tierra del Señor:
Efraím volverá a Egipto,
y comerán inmundicias en Asiria.
4No harán libaciones de vino al Señor,
ni le serán gratos sus sacrificios:
serán para ellos pan de duelo,
cuantos lo coman se volverán impuros;
el pan será sólo para ellos,
no entrará en la casa del Señor.
5¿Qué harán el día de solemnidad,
el día de la fiesta del Señor?
6Han escapado de la devastación:
Egipto los reunirá,
Menfis los sepultará;
sus tesoros de plata
los heredarán las ortigas,
las zarzas invadirán sus tiendas.

El profeta perseguido

7Han llegado los días de tomar cuenta,
han llegado los días de la retribución.
¡Que se entere Israel!
«El profeta es un necio,
el hombre de espíritu, un loco»,
a causa de la magnitud de tu culpa
y la enormidad de tu enemistad.
8Centinela de Efraím
es el profeta de mi Dios;
pero ahora un lazo de cazador
ha puesto en todos sus caminos;
hay enemistad en la casa de su Dios.
9Se corrompieron hasta el fondo,
como en los días de Guibeá;
pero Él recuerda sus culpas
y les tomará cuenta de sus pecados.

El crimen de Baal–Peor

10Como uvas en desierto
encontré Yo a Israel,
como breva primeriza en higuera
vi a sus padres.
Pero ellos, al llegar a Baal–Peor,
se consagraron a la Vergüenza,
y se hicieron tan abominables
como lo que amaron.
11La gloria de Efraím volará como un pájaro:
no habrá más nacimiento, ni embarazo, ni concepción.
12Aunque críen a sus hijos,
Yo les privaré de ellos
antes que se hagan hombres.
¡Ay de ellos
cuando Yo los abandone!
13Efraím —lo veo—
está plantada, como Tiro, en lugares fértiles;
pero Efraím saca sus hijos a la matanza.
14«Dales, Señor.
¿Qué les darás?
Dales vientres estériles
y pechos secos».

El culto en Guilgal

15Toda su maldad está en Guilgal;
allí les he cobrado odio.
Por la malicia de sus obras
los echaré de mi casa.
Ya no les amaré más;
todos sus príncipes son rebeldes.
16Efraím está herido,
su raíz, seca,
ya no darán fruto;
aunque engendren,
daré muerte al fruto querido de su vientre.
17Mi Dios los rechaza
porque no le escucharon:
andarán errantes entre las naciones.

Idolatría de Israel

10Os1Israel era una vid frondosa,
que daba frutos sazonados.
Cuanto más incrementaban sus frutos,
más incrementaba los altares.
Cuanto más rica era su tierra,
más ornaban las estelas.
2Tienen su corazón dividido,
ahora lo van a pagar.
Él destruirá sus altares,
romperá sus estelas.
3Ahora ya pueden decir:
«No tenemos rey,
no tememos al Señor.
El rey ¿qué podría hacernos?».
4Pronuncian palabras,
juran en falso,
pactan alianzas;
crecen los juicios como cizaña
en los surcos del campo.
5Por el becerro de Bet–Aven
temerán los habitantes de Samaría;
por él hará duelo su pueblo,
y lo mismo sus sacerdotes,
que exultaban por su gloria,
porque van a marchar al destierro.
6También él será llevado a Asiria
como obsequio al gran rey.
La vergüenza se apoderará de Efraím,
e Israel quedará avergonzado de sus planes.
7Desaparecerá Samaría, y su rey,
como espuma sobre la faz del agua.
8Los altos de Avén serán destruidos,
el pecado de Israel;
espinos y zarzas treparán
sobre sus altares.
Y dirán a los montes: «¡Cúbrannos!»,
y a las colinas: «¡Caigan sobre nosotros!».
9Desde los días de Guibeá
has pecado, Israel:
allí han persistido.
¿No les va a alcanzar la guerra como en Guibeá
a los hijos de iniquidad?
10Los castigaré a discreción mía;
se aliarán contra ellos los pueblos
y serán castigados por su doble culpa.

Reproche del orgullo de Israel

11Efraím era una novilla domada,
que gustaba de la trilla.
Yo le puse el yugo
sobre su hermoso cuello,
uncí a Efraím para que arase,
a Jacob para que pasara el rastrillo.
12Hagan su sementera con justicia,
hagan su siega con amor,
roturen su barbecho,
que es tiempo de buscar al Señor,
hasta que venga
y derrame sobre ustedes la justicia.
13Han arado impiedad,
han recogido iniquidad,
han comido el fruto del engaño.
Por haber confiado en sus carros
y en la multitud de sus guerreros,
14estruendo de guerra se alzará en tu pueblo;
todas tus fortalezas serán arrasadas,
como arrasó Salmán a Bet–Arbel
el día de la batalla,
cuando la madre fue estrellada contra los hijos.
15Así se los hará, Betel,
por su enorme maldad.
Al alba perecerá sin remedio el rey de Israel.

Cuando Israel era niño

11Os1Cuando Israel era niño, Yo lo amé,
y de Egipto llamé a mi hijo.
2Cuanto más los llamaba,
tanto más se alejaban de Mí;
ofrecían sacrificios a los baales
y quemaban incienso a los ídolos.
3Yo enseñé a andar a Efraím,
lo tomaba en mis brazos;
pero ellos no entendían que Yo los cuidaba.
4Con vínculos de afecto los atraje,
con lazos de amor.
Era para ellos
como quien alza a un niño
hasta sus mejillas,
y me inclinaba a él y le daba de comer.
5Se volverá a la tierra de Egipto,
y el asirio será su rey,
porque no han querido convertirse.
6La espada afligirá sus ciudades,
consumirá a sus charlatanes;
y los devorará por sus intrigas.
7Mi pueblo es proclive a apartarse de Mí,
y aunque lo llamen hacia lo alto,
nadie se alza.
8¿Podré abandonarte, Efraím,
podré entregarte, Israel?
¿Podré abandonarte como a Admá,
tratarte como a Seboim?
Me da un vuelco el corazón,
se conmueven a la vez mis entrañas.
9No dejaré que prenda el ardor de mi cólera,
no volveré a destruir a Efraím,
porque Yo soy Dios,
y no un hombre;
soy el Santo en medio de ti
y no voy a llegar con mi ira.
10Ellos caminarán tras el Señor,
que rugirá como un león;
rugirá y vendrán temblando
los hijos desde occidente.
11Vendrán temblando como pájaros desde Egipto,
como palomas desde el país de Asiria,
y los instalaré en sus casas
—oráculo del Señor—.

III. LA INFIDELIDAD DE ISRAEL

Contumacia de Israel y Judá

12Os1Efraím me rodea de mentiras, la casa de Israel, de engaños.
—Judá, aún errante, trata con Dios,
y permanece fiel al Santo—.
2Efraím se apacienta de viento,
y va tras el solano;
cada día acumula mentira y violencia;
sella pacto con Asiria,
y lleva aceite a Egipto.
3El Señor pone pleito a Judá,
tomará cuenta a Jacob de su conducta,
le retribuirá según sus obras.

Evocación de la historia bíblica

4En el seno materno suplantó a su hermano,
y en su madurez luchó con Dios.
5Luchó con un ángel y lo venció;
lloró y suplicó gracia.
Lo encontró en Betel;
y allí habló con nosotros
6el Señor, Dios de los ejércitos,
cuyo Nombre es el Señor.
7«Pero tú, has de convertirte a tu Dios:
guarda el amor y la justicia,
espera siempre en tu Dios».
8Canaán tiene en mano balanza falsa,
es amigo del fraude.
9Efraím dice:
«Ya soy rico,
me he granjeado una fortuna;
en ninguna ganancia de mis fatigas
encontrarán causa de delito».
10«Pero Yo soy el Señor, tu Dios,
desde la tierra de Egipto.
Te haré habitar de nuevo en tiendas,
como en los días del encuentro.
11Hablaré a los profetas,
acrecentaré las visiones,
y, por medio de los profetas, enunciaré parábolas».
12Galaad es la misma iniquidad,
ellos no son más que mentira:
en Guilgal hacen sacrificios a los toros,
por eso, sus altares serán montones de piedras
sobre los surcos del campo.
13Jacob huyó a la campiña de Aram,
Israel se puso a servir por una mujer,
por una mujer guardó rebaños.
14Por un profeta el Señor hizo subir
a Israel de Egipto,
y por el profeta fue guardado.
15Efraím ha provocado la amarga ira,
pero su Señor le abandonará en sus crímenes
y le dará la paga de su injuria.

Reproches por la idolatría

13Os1Cuando Efraím hablaba, cundía el terror, era el príncipe en Israel.
Pero pecó con Baal, y fue su muerte.
2Y ahora siguen pecando:
se fabrican imágenes fundidas,
ídolos de plata, de su invención:
todo ello no es más que obra de artífices.
«A éstos —dicen ellos—:
ofrezcan sacrificios»,
y los hombres besan los becerros.
3Por eso serán como bruma matinal,
como rocío pasajero del amanecer,
como tamo de era que el viento se lleva,
como humo de chimenea.

Anuncio de castigos

4«Pero Yo soy el Señor, tu Dios,
desde la tierra de Egipto:
no conoces otro dios fuera de Mí,
pues no hay salvador sino Yo.
5Yo te conocí en el desierto,
en la tierra reseca.
6Como había pastos se saciaban,
se saciaron y se engrió su corazón,
y se olvidaron de Mí.
7Seré para ellos como un león,
como un leopardo los acecharé junto al camino;
8les atacaré como una osa privada de sus crías,
y les desgarraré el pecho;
allí los devoraré como un león,
los destrozarán las fieras del campo.

Anuncio del final de la dinastía de Israel

9»Te voy a destruir, Israel,
¿quién vendrá en tu socorro?
10¿Dónde está ahora tu rey
para salvarte con todas tus ciudades,
y tus jueces, a quienes pediste:
“Dame un rey y príncipes”?
11Airado, te di un rey,
y, enfurecido, te lo quito.

Ruina de Efraím

12»Agavillada está tu culpa, Efraím,
almacenado, tu pecado.
13Dolores de parturienta le vendrán:
él es un hijo torpe,
que cuando le llega su tiempo
no se pone a la salida del vientre materno.
14¿Los rescataré de la garra del sheol,
los redimiré de la muerte?
¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
¿Dónde tu dardo, sheol?
La piedad se esconde de mis ojos».
15Aunque él dé fruto entre sus hermanos,
vendrá el solano,
el viento del Señor,
que sube del desierto
y secará su hontanar,
agostará sus fuentes,
saqueará sus tesoros,
todos sus bienes más preciados.
14Os1Samaría pagará la culpa, porque se rebeló contra su Dios.
Caerán a espada,
sus niños serán estrellados,
a sus embarazadas, les rajarán el vientre.

Llamada a la conversión

2¡Conviértete, Israel,
al Señor, tu Dios,
pues caíste por tu culpa!
3Prepárense las palabras
y conviértanse al Señor.
Díganle: «Quita toda iniquidad,
acepta lo que sea bueno,
te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
4Asiria no nos ha de salvar;
no montaremos a caballo,
ni llamaremos más “Dios nuestro”
a la obra de nuestras manos,
porque en Ti el huérfano halla piedad».
5«Yo curaré su infidelidad,
les amaré de buen grado,
porque mi cólera se habrá apartado de ellos.
6Seré como rocío para Israel,
florecerá como azucena,
y echará raíces como el Líbano.
7Se extenderán sus ramas tiernas
y tendrá la belleza del olivo
y el aroma del Líbano.
8Volverán a habitar a mi sombra,
a cultivar el trigo,
a florecer como la vid;
su renombre será como el del vino del Líbano.
9Efraím, ¿de qué le servirán ya los ídolos?
Yo le atiendo y le miro.
Yo soy como ciprés lozano:
es de Mí de quien vienen tus frutos».

Conclusión sapiencial

10Quien sea sabio
que discierna estas cosas;
el prudente, que las entienda.
Que los caminos del Señor son rectos:
por ellos caminan los justos,
pero los rebeldes en ellos caerán.