COMENTARIO

 Os 12,1-14,10 

La tercera sección del libro se inicia otra vez con un «pleito» (12,3) y acaba de nuevo con un oráculo de restauración (14,5-9). Los pecados que se condenan no son muy distintos de los que se han denunciado en la sección anterior: idolatría, pactos con naciones extranjeras, olvido del Señor en época de prosperidad, etc. Sin embargo, las circunstancias históricas parecen diferentes: mientras en la sección anterior se adivinaban los reinados de Menajem, Pecajías y Pecaj (años 747-732; cfr 2 R 15,13-31), ahora parece que se vislumbra el periodo final del reino del Norte, en la época del rey Oseas (732-724), poco antes de la caída de Samaría. Con todo, lo más significativo de la sección es el recurso a los orígenes del pueblo: Oseas recurre a la memoria histórica, para reprochar a sus conciudadanos que tienen la misma inconsistencia que su padre Jacob, que se valió continuamente de engaños (12,1-15); y para recordar al pueblo que su origen y su identidad están en la liberación de Egipto por parte del Señor, el único Dios (12,10; 13,4).

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