COMENTARIO

 Za 10,1-2 

Estos versículos parecen un inciso con la recomendación de acudir sólo al Señor y no a los adivinos para pedir lluvia. Y se da el motivo: el Señor es el dueño de las nubes y providente con todos; los que emplean artes adivinatorias hablan falsedades para engañar al pueblo (cfr Jr 27,9; Mi 3,7). Sobre los terafim (ídolos), ver nota a Jc 17,5.

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