COMENTARIO

 Ml 3,22-24 

Según la tradición bíblica, Elías no murió, sino que fue arrebatado en un carro hacia el cielo (cfr 2 R 2,11). Ahora (cfr vv. 23-24) Malaquías dice que Elías volverá antes del día del Señor, porque es «el mensajero» (cfr 3,1) que precede su venida. Esta idea se refleja en otros libros de la Escritura (cfr Si 48,10) y estaba muy presente en tiempos de nuestro Señor Jesucristo. Así, por ejemplo, cuando después de la Transfiguración los discípulos se hacen conscientes de quién es Jesús, le preguntan: «¿Por qué entonces dicen los escribas que Elías debe venir primero?» (Mt 17,10). Y con la respuesta del Señor los discípulos comprenden que el Elías que había de venir no era otro que Juan Bautista (cfr Mt 17,12-13).

De hecho estos tres versículos, que cierran el grupo de los libros de la Ley y los Profetas, son importantes para entender el episodio de la Transfiguración. Moisés (v. 22) representa al primer mediador de la Ley; Elías, a los profetas y será el último mediador (vv. 23-24). Además, tanto Moisés (v. 22; cfr Ex 33,19-23) como Elías (cfr 1 R 19,1-14), vieron a Dios en el monte Horeb. Cuando Nuestro Señor se presenta transfigurado en el monte con «Moisés y Elías que, aparecidos en forma gloriosa, hablaban de la salida de Jesús que iba a cumplirse en Jerusalén» (Lc 9,30-31), está indicando que en Él se cumplen la Ley y los Profetas, y que la Alianza que se consuma con su muerte y resurrección es la Alianza definitiva de Dios con los hombres. Además, aquí, en Jesucristo transfigurado, se les da a conocer de manera gloriosa «Aquél cuyo Rostro buscan» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2583).

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