COMENTARIO

 Hch 7,1-53 

El discurso de Esteban es el más largo que transmite el libro de los Hechos. Presenta un resumen de la historia de Israel, dividida en tres épocas: la patriarcal (vv. 1-16), la mosaica (vv. 17-43) y el período de la edificación del Templo (vv. 44-50). Termina con una breve sección argumentativa (vv. 51-53).

Esteban no se defiende directamente. Contesta a sus acusadores mediante una visión cristiana de la historia de la salvación, según la cual el Templo y la Ley han cumplido ya su misión. Viene a decirles que él no ha dejado de respetar la Ley mosaica y el Templo, pero que posee, como cristiano, una noción más universal y profunda de la ley divina y una idea más espiritual del Templo, puesto que en cualquier lugar del orbe puede adorarse a Dios. Este planteamiento, que respeta y perfecciona los bienes religiosos del judaísmo, porque manifiesta su verdadero sentido y les da pleno cumplimiento, se refuerza con el modo de tratar la figura de Moisés. Éste es presentado en el discurso de Esteban como tipo, figura, de Cristo. Cristo es por tanto el nuevo Moisés. Pequeñas explicaciones del texto griego del Antiguo Testamento sirven eficazmente a este fin. Expresiones como «rechazaron» o el término «libertador» (v. 35) no se aplican a Moisés en los libros de la Antigua Ley, pero sí en el judaísmo de la época, y se usan en el presente discurso para sugerir la figura de Cristo. La conducta agresiva y rebelde de los israelitas con respecto a Moisés, que había recibido una misión divina, se repite de nuevo con mayor gravedad y trascendencia en su actitud de repulsa de Jesucristo.

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