COMENTARIO

 Hch 13,4-12 

Se nos dice incidentalmente que Saulo ahora también se llama Pablo (v. 9). Éste será el nombre con el que se le designará a partir de ahora en el Nuevo Testamento. El episodio anterior, por dos veces (13,1.2), enumeraba a Saulo en último lugar. Desde ahora, cuando aparezcan nombres de varios misioneros, Pablo será nombrado el primero. Es señal de la importancia que tendrá en la misión apostólica de la Iglesia: «No sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida, alcanzaremos aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo» (S. Juan Crisóstomo, De laudibus sancti Pauli apostoli 2).

Será costumbre de Pablo comenzar la predicación del Evangelio en la sinagoga, si la hay, de cada ciudad visitada (v. 5). No lo hace por táctica, sino por coherencia con el designio salvador de Dios que le ha sido dado conocer. Como Jesús, se siente obligado a anunciar primeramente el Reino a los israelitas, a quienes «pertenece la adopción de hijos y la gloria y la alianza y la legislación y el culto y las promesas, de ellos son los patriarcas y de ellos según la carne desciende Cristo» (Rm 9,4-5). Los judíos serán los primeros a los que se les anuncie el Evangelio, puesto que fueron también los primeros en recibir las promesas divinas (cfr 13,46).

La acción de Pablo sobre Barjesús-Elimas es uno de los pocos milagros punitivos del Nuevo Testamento. Los comentaristas hacen notar el carácter medicinal y pasajero de este castigo (cfr v. 11): «Pablo desea convertirle con un milagro análogo al que sirvió para convertirle a él. La frase hasta el tiempo señalado no es la palabra de uno que castiga sino de quien convierte» (S. Juan Crisóstomo, In Acta Apostolorum 28,1). El castigo de Elimas influye en la conversión de Sergio Pablo pero no representa el papel decisivo. El texto señala explícitamente que el procónsul es atraído a la fe (v. 12) por la coherencia y grandeza de la doctrina cristiana.

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