COMENTARIO

 Hch 15,1-5 

Algunos cristianos de procedencia farisea —«algunos de los que estaban con Santiago» (Ga 2,12)— llegados a Antioquía afirman categóricamente que no es posible la salvación a quien no se circuncide y practique la Ley de Moisés. Han aceptado (cfr 11,18) que los gentiles convertidos puedan bautizarse y formar parte de la Iglesia. Pero no han entendido bien la nueva disposición evangélica, y piensan aún que es necesario abrazar primero el judaísmo, cumpliendo todos los preceptos y ritos mosaicos. Las graves afirmaciones de estos discípulos no sólo turban el ánimo de los cristianos antioquenos, sino que comprometen la propagación de la Iglesia misma. Se plantea por lo tanto la necesidad de una apelación a los Apóstoles y presbíteros, que se encuentran en Jerusalén y llevan el gobierno de la Iglesia.

«Secta» (v. 5). Tanto el texto griego como la Neovulgata dicen literalmente herejía. En este pasaje no tiene sentido peyorativo: es un término correcto por razón del exclusivismo y separación religiosos ejercidos por los fariseos. San Pablo dice en otro lugar que perteneció a los fariseos, la «secta más estricta de la religión judía» (26,5) y en otro pasaje se habla de la «secta de los saduceos» (5,17). Entre los judíos se llamaba «secta» al cristianismo (24,5.14; 28,22).

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