COMENTARIO

 Hch 15,36-18,22 

Comienza ahora el segundo viaje de San Pablo. Como en el anterior, parte de Antioquía y regresa otra vez a esa ciudad unos tres años más tarde: tal vez hacia la primavera del año 53. El motivo inicial de este segundo viaje es visitar a los hermanos de las ciudades evangelizadas en el primero y confirmarles en la fe. Ocupa casi tres capítulos; cuando acaba, comienza, sin solución de continuidad, el tercer viaje apostólico (18,23).

Pablo y Silas van por Siria y Cilicia —la patria de Pablo— hacia Derbe y Listra (16,1), donde se les une Timoteo. Atraviesan el gran territorio de Asia Menor (16,6) y llegan a Tróade (16,8) donde embarcan hacia Macedonia (16,10). Tras navegar los 250 km que separan Tróade de Neápolis, se dirigen enseguida a Filipos (16,12), colonia romana en la que se desarrollan los episodios que se relatan en el cap. 16. Desde allí se dirigen a Tesalónica (17,1), sede del gobernador de la provincia romana de Macedonia. Un alboroto hace que tengan que marchar hacia Berea (17,10), y nuevas insidias de los judíos de Tesalónica obligan a Pablo a partir precipitadamente por mar hacia Atenas (17,14). De Atenas, el libro de los Hechos recoge el famoso discurso del Areópago. Pablo va enseguida a Corinto (18,1) donde desarrolla un intenso apostolado durante bastante tiempo, quizás año y medio (18,18). Allí embarca hacia Antioquía, aunque haciendo breve escala en Éfeso (18,19) y en Cesarea (18,22).

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