COMENTARIO
Comienza el viaje, aunque esta vez Pablo y Bernabé no lo harán juntos. Se separan con motivo de sus diferencias sobre Marcos. Pero, en los designios de Dios, todo es para bien: «Los dones de los hombres son diferentes, y es evidente que esta diferencia es ella misma un don (…). Notad que no hay mal alguno en que se separen si de este modo podían evangelizar a todos los gentiles. Era en realidad un gran bien. Si toman caminos diferentes con el fin de enseñar y convertir, no existe en ello ningún mal. No hay que resaltar lo que les diferencia sino lo que les une (…). Ojalá todas nuestras separaciones tuvieran como causa el celo por la predicación» (S. Juan Crisóstomo, In Acta Apostolorum 34,1-2). Este desacuerdo no significó distanciamiento. Pablo alabó siempre a Bernabé por su celo (cfr 1 Co 9,6; Ga 2,9), y admitió de buen grado a Marcos más tarde como compañero de misión (cfr Col 4,10).