COMENTARIO

 Hch 16,16-24 

En la mitología griega Pitón era una serpiente que pronunciaba los oráculos en Delfos. De ahí el nombre de «espíritu pitónico» (v. 16) que se le atribuye a la joven esclava. San Pablo juzga que es el demonio quien actúa en ella y por eso lo expulsa: «No fue bien recibido por los Apóstoles ser honrados y alabados por el espíritu maligno, igual que no fue aceptado por el Señor el demonio que le proclamó entre los judíos» (S. Efrén, Commentarii in Acta, ad loc.).

Con la expulsión del espíritu pitónico se produce el primer conflicto entre Pablo y los no judíos. No toma la forma de una revuelta, como en las ciudades de Asia Menor (13,50; 14,5.19), sino de denuncia legal ante los magistrados locales. La reacción de las autoridades (vv. 22-24) parece desproporcionada y contra derecho. Tal vez por eso San Pablo exige más tarde una reparación (cfr 16,35-40).

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