COMENTARIO
En varias ocasiones en el libro de los Hechos, Lucas se complace en relatar cómo la actuación de Pablo y lo que le sucede tiene, de algún modo, un paralelismo con lo que le ocurrió a Jesús. A propósito de esta acusación ante el Sanedrín recuerda que Pablo, lo mismo que Jesús (Jn 18,22), recibió una bofetada por orden del sumo sacerdote por decir la verdad (v. 2). Este sumo sacerdote, Ananías, no debe confundirse con Anás (4,6). Ananías fue nombrado sumo sacerdote el año 47, destituido hacia el 58 y asesinado el 66 por judíos contrarios a Roma. Flavio Josefo dice que tenía un temperamento colérico e insolente (Antiquitates iudaicae 20,199).
Sin embargo, el proceso cobra desde ese momento un talante distinto en los dos casos: Jesús no contestó a las acusaciones que sobre Él se hicieron; Pablo, en cambio, introduce un tema polémico (v. 6) entre los miembros del tribunal que le permite salir indemne, porque Dios le tiene reservada otra misión: dar testimonio del Evangelio en Roma (v. 11).