COMENTARIO
El final aparentemente abrupto del libro señala en realidad que ya se ha cumplido la promesa del Señor a sus Apóstoles de ser sus testigos hasta los confines de la tierra (1,8). Para expresar la actitud de San Pablo en su labor evangelizadora, Lucas (v. 31) usa una «bella palabra, típicamente cristiana: “parrhesia”, simplicidad sin desviación, conciencia filial, seguridad alegre, audacia humilde, certeza de ser amado» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2778).
«Permaneció dos años completos» (v. 30), literalmente «un bienio completo». No es claro si se refiere, como en 24,27, al plazo máximo previsto por el derecho romano para la espera del juicio. No sabemos exactamente lo que ocurrió al final de los dos años. En cualquier caso, Pablo fue puesto en libertad; pero San Lucas considera que aquí concluye la tarea que Dios le inspiró al emprender la redacción de su libro. «Si se me pregunta —observa San Juan Crisóstomo— por qué San Lucas, que ha permanecido con el Apóstol hasta su martirio, no ha prolongado su relato hasta ese momento, responderé que el libro de los Hechos, tal como lo poseemos, cumple perfectamente el propósito del escritor. Pues los evangelistas sólo se propusieron escribir lo más esencial» (In Acta Apostolorum 1).