COMENTARIO
La conversión de los gentiles debe ser ocasión de celo para que los judíos también se conviertan. El buen olivo representa la comunidad de los fieles del Antiguo Testamento y, a la vez, el Israel de Dios que es la Iglesia. Las ramas naturales que han quedado son los judíos que han abrazado la fe en Cristo; las ramas desgajadas, los judíos incrédulos; las ramas del olivo silvestre, injertadas en el buen olivo, son los gentiles que, habiendo salido de una raíz no cultivada, han pasado a ocupar el lugar de los judíos infieles, para ser unidos en la misma fe con los patriarcas y con los profetas, y tener parte en las bendiciones prometidas.
La comparación del Apóstol persigue un doble fin: de un lado, busca corregir la jactancia de los cristianos de la gentilidad, pues si las ramas naturales han sido arrancadas, más fácilmente lo podrán ser las que originariamente son extrañas; de otro, quiere fomentar la esperanza de los cristianos provenientes del judaísmo, ya que, si en ellos han sido injertados los gentiles, ramas de olivo silvestre, con más facilidad podrán ser de nuevo unidos los que son ramas naturales.