COMENTARIO

 Rm 12,9-21 

«Después de haber hablado el Apóstol de aquellos dones que no son comunes a todos, aquí enseña que la caridad es el don común a todos» (Sto. Tomás de Aquino, Super Romanos, ad loc.). La caridad se manifiesta de muy diversas formas, según las necesidades y las posibilidades de cada uno. Pero siempre se ha de distinguir por buscar el bien y huir del mal (vv. 9.15-16), y se ha de ejercitar con los cristianos (vv. 10-13) y con los que aún no lo son (vv. 14.17-21); precisamente, el ejercicio de la caridad con estos últimos facilitará su acercamiento a la fe. «Hemos de comprender a todos, hemos de convivir con todos, hemos de disculpar a todos, hemos de perdonar a todos. No diremos que lo injusto es justo, que la ofensa a Dios no es ofensa a Dios, que lo malo es bueno. Pero, ante el mal, no contestaremos con otro mal, sino con la doctrina clara y con la acción buena: ahogando el mal en abundancia de bien. Así Cristo reinará en nuestra alma, y en las almas de los que nos rodean» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 182).

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