COMENTARIO
El Apóstol desea recuperar el afecto y la confianza de los corintios, que podían estar siendo minados por la labor constante de difamaciones y calumnias que algunos propagaban contra él. Frente a tales acusaciones apela a su propia conciencia, que le confirma en la sinceridad de su conducta.
«Somos vuestra gloria» (v. 14). El Apóstol no duda del aprecio de los corintios, a pesar de las afrentas y mentiras de los oponentes. Sólo él ha fundado y ha dado consistencia a esa Iglesia.