COMENTARIO

 2 Co 3,1-3 

El envío de cartas de recomendación era una práctica frecuente (cfr p. ej. Hch 9,2; 15,22-30), como lo atestiguan muchos documentos de la época. Y es de suponer que los enemigos de Pablo se habían presentado en Corinto con alguna de esas cartas. Él, en cambio, garantizado sólo por el Señor (10,18), se siente avalado por la mejor recomendación, sus fieles de Corinto, convertidos por su predicación: «Porque eran suficiente carta que declaraba quién era San Pablo y cuán provechosa su presencia. Y dice que esta carta la saben y leen todos, porque cualquier gente, por bárbara que sea, aunque no entienda el lenguaje de la palabra, entiende el lenguaje del buen ejemplo y virtud, que ve puesto por obra, y de allí vienen a estimar en mucho al que tales discípulos tiene» (S. Juan de Ávila, Audi, filia 34).

Volver a 2 Co 3,1-3