COMENTARIO

 2 Co 4,1-6 

La sinceridad y autenticidad del ministerio es tema recurrente en esta primera parte de la epístola. En contraste con los falsos apóstoles, el único objeto de la predicación de Pablo es la verdad de Jesucristo, sin componendas ni concesiones. Si hay todavía quien no percibe la verdad del Evangelio es por sus malas disposiciones, porque cede a las insidias del demonio, «el dios de este mundo» (v. 3).

«Jesucristo, como Señor» (v. 5). Es una afirmación velada de la divinidad de Jesucristo, ya que «Señor» es el término que en la versión griega del Antiguo Testamento sustituye el nombre propio de Dios, Yhwh.

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