COMENTARIO

 2 Co 6,1-10 

Pablo concluye la larga defensa de su ministerio apostólico apelando, como ministro de Dios, al sentido de responsabilidad de los corintios con una cita de Is 49,8. A continuación enumera brevemente las múltiples tribulaciones que ha tenido que sufrir por llevar a cabo su ministerio.

El «tiempo favorable» (v. 2) durará hasta la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos —y en la vida personal de cada uno, hasta el momento de la muerte—. Mientras tanto, cada día es día de salvación: «Ecce nunc dies salutis, aquí está frente a nosotros, este día de salvación. La llamada del buen Pastor llega hasta nosotros: ego vocavi te nomine tuo (Is 43,1), te he llamado a ti, por tu nombre. Hay que contestar —amor con amor se paga— diciendo: ecce ego quia vocasti me (1 R 3,5), me has llamado y aquí estoy (…). Me convertiré, me dirigiré de nuevo al Señor, queriéndole como Él desea ser querido» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 59).

La relación de las tribulaciones (v. 5) recuerda la importancia de que soportemos con firmeza y reciedumbre las contrariedades de esta vida: «Nada te turbe, / nada te espante, / todo se pasa, / Dios no se muda. / La paciencia / todo lo alcanza; / quien a Dios tiene / nada le falta: / Sólo Dios basta» (Sta. Teresa de Jesús, Poesías 30).

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