COMENTARIO
Pablo no pretende que los cristianos eviten todo contacto con los paganos, pues eso sería tanto como privarles a éstos de la posibilidad de convertirse, pero sí las relaciones que pongan en peligro la fe. La imagen de los dos animales de distinta especie uncidos al mismo yugo (6,14; cfr Dt 22,10; Lv 19,19) expresa el alcance de esta prohibición. «Belial» (v. 15) es de etimología dudosa; quizá signifique «inútil», «perverso» o «sin–ley» (cfr Dt 13,14). De ahí que se aplique con frecuencia al demonio.
«Vosotros sois el templo de Dios» (v. 16). Esta imagen repetida en otra cartas (cfr 1 Co 3,16s; 6,19s; etc.) pone de manifiesto la inhabitación de Dios, Uno y Trino, en el alma en gracia: «¿Qué más quieres, ¡oh alma! —dice San Juan de la Cruz citando este versículo—, y qué más buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacción, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con él, pues le tienes tan cerca. Ahí le desea, ahí le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraerás y cansaras, y no le hallarás y gozarás más cierto ni más presto, ni más cerca que dentro de ti» (Cántico espiritual 1,8).