COMENTARIO

 2 Co 8,1-6 

Los cristianos de Macedonia resultaron un ejemplo admirable de magnanimidad: podían haberse sentido disculpados de ayudar a sus hermanos, pensando en su propia pobreza; sin embargo, fueron espléndidos en la limosna. En el pasaje destaca el lenguaje delicado que utiliza San Pablo, donde en lugar de emplear palabras como «dinero», «limosna» o «colecta», recurre a términos más espirituales como «gracia» (vv. 4.6; 8,7; etc.) o «servicio en favor de los santos» (v. 4).

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