COMENTARIO
San Pablo, al referirse a los encargados de administrar la colecta, da ejemplo de prudencia, previniendo cualquier sospecha contra la integridad de su conducta (v. 20). Además de Tito, que con mucha probabilidad fue también el portador de esta carta, se habla de otros dos hermanos sin mencionar los nombres. Su identificación resulta difícil. Se ha pensado que el primero sería San Lucas, que quizá estuviera con San Pablo entonces y que luego le acompañaría a Jerusalén (cfr Hch 20,5ss.). Algunos, a partir de 1 Co 16,12, conjeturan que el tercer enviado podría ser Apolo, bien conocido de los corintios (cfr 1 Co 1,12).
«Gloria de Cristo» (v. 23). Este honorífico título merecieron Tito y los otros colaboradores del Apóstol. Pablo VI lo aplicó a los sacerdotes: «Así, en nuestro mundo, que tiene necesidad de la gloria de Dios (cfr Rm 3,23), los sacerdotes, configurados cada vez más perfectamente con el Sacerdote único y sumo, sean gloria refulgente de Cristo (2 Co 8,23) y por su medio sea magnificada la “gloria de la gracia” de Dios en el mundo de hoy (Ef 1,6)» (Sacerdotalis caelibatus, n. 45).