COMENTARIO

 2 Co 11,1-6 

Las disculpas del v. 1, repetidas hasta ocho veces (cfr 11,1.16.18.21.23; 12,1.6.11), indican el tono desgarrado de este pasaje, que algunos comentaristas denominan «el discurso del necio» o del insensato, puesto que el Apóstol se presenta como tal. Bajo este ropaje literario hace afirmaciones audaces, llenas de celo por las almas. San Pablo asume el papel del «amigo del esposo» (cfr Jn 3,29), que debe vigilar por la virginidad de la esposa, y ve el peligro a que la someten las asechanzas de sus enemigos. «El Apóstol —comenta Santo Tomás de Aquino— dice que la Iglesia es como Eva, a la que el diablo a veces persigue abiertamente por medio de tiranos y poderes, y entonces es como león rugiente que anda rondando y busca a quién devorar (1 P 5,8). Otras veces molesta a la Iglesia a escondidas por medio de los herejes que prometen la verdad y simulan ser buenos, y entonces es como la serpiente que seduce con su astucia, prometiendo cosas falsas» (Super 2 Corinthios, ad loc.).

El título irónico de «superapóstoles» es aplicado a los falsos maestros (cfr 11,13) que quizá pretendían presentarse con autoridad apostólica.

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