COMENTARIO
Apela San Pablo a su desprendimiento (cfr 1 Co 9,4-14) como testimonio de autenticidad de su ministerio. No faltarán quienes interpreten este desinterés económico como desinterés afectivo, pero Pablo sólo piensa en agradar a Dios (v. 11): «¿Qué nos enseñaron o qué nos enseñan los apóstoles santos? No el arte de pescar, no el hacer tiendas u otro semejante a éstos (…). Nos enseñaron a vivir con rectitud (…). La vida recta juzgo yo que consiste en padecer males, hacer bienes y perseverar así hasta la muerte» (S. Bernardo, In festo SS. Petri et Pauli 3).