COMENTARIO
El objetivo de la apología que ha venido haciendo no es justificar su legitimidad apostólica entre los corintios, como un acusado ante sus jueces. Pablo habla en presencia de Dios, que es quien juzga, y declara que sólo pretende el bien de las almas, su «edificación» (v. 19). Al final de la carta se vislumbran las dificultades e incomprensiones en su apostolado. Pablo presiente que su actitud no será bien entendida, y teme encontrar a sus fieles queridos inmersos en los pecados sobre los que les había advertido en su carta anterior, la soberbia, causa de división y desórdenes (cfr 1 Co 1,18-4,21), y la lujuria, que impide avanzar en el camino hacia Dios (cfr 1 Co 6,12ss.).