COMENTARIO

 2 Co 13,1-10 

Tres recomendaciones da el Apóstol a los corintios: que no interpreten su actitud como debilidad, sino como reflejo de la conducta de Jesucristo (vv. 1-4), que examinen a fondo su fe (v. 5) y que se ejerciten en el bien (vv. 6-10). La unión de suavidad y firmeza en el ejercicio de la autoridad es señal de prudencia en la toma de decisiones, a tenor del consejo de Dt 19,15 (v. 1), y también imitación de Cristo, débil en su vida terrena, fuerte en su vida de Resucitado.

«Rogamos que no hagáis ningún mal» (v. 7): «Para evitar los pecados son necesarias dos cosas: el libre albedrío y la gracia de Dios (…). Por eso, mostrando que ambas cosas son necesarias, el Apóstol ruega a Dios para conseguir la gracia, y amonesta que mediante el libre albedrío se alejen del mal y hagan el bien» (Sto. Tomás de Aquino, Super 2 Corinthios, ad loc.).

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