COMENTARIO
En los evangelios se afirma que «quien persevere hasta el fin, ése se salvará» (Mt 10,22), y también que «nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios» (Lc 9,62). Son enseñanzas que, ante la condición voluble e inconstante del hombre, invitan a luchar con empeño para no decaer en el esfuerzo por hacer las cosas bien, siendo constantes hasta el final, pues sólo el que es fiel hasta la muerte recibirá la corona de la vida (cfr Ap 2,10).