Saludo

12 Ts1Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses, en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: 2la gracia y la paz estén con ustedes de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

I. EL JUICIO DE DIOS

Acción de gracias

3Debemos dar gracias a Dios en todo momento por ustedes, hermanos, como es justo, porque su fe crece de modo extraordinario y rebosa la caridad de unos con otros, 4hasta el punto de que nos gloriamos de ustedes en las iglesias de Dios por su paciencia y fe en todas las persecuciones y tribulaciones que soportan.

Retribución divina

5Esto es señal del justo juicio de Dios, en el que son estimados dignos del Reino de Dios, por el que ahora padecen. 6En efecto, a los ojos de Dios es justo castigar con aflicción a quienes los afligen, 7y a ustedes, que ahora son atribulados, premiarlos con el descanso en compañía nuestra, cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo con los ángeles de su poder, 8en medio de llamas de fuego, y tome venganza de los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús. 9Éstos serán castigados con una pena eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 10cuando él venga aquel día para ser glorificado en sus santos y para mostrarse admirable en todos los que creyeron —pues ustedes han creído nuestro testimonio.

Oración por la perseverancia

11También por eso oramos en todo momento por ustedes, para que nuestro Dios los haga dignos de su vocación, y con su poder haga realidad todos sus deseos de hacer el bien y de practicar la fe, 12para que así el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en ustedes, y ustedes en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

II. LA VENIDA DEL SEÑOR JESUCRISTO

El día del Señor no es inminente

22 Ts1En cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestro encuentro con él, les rogamos, hermanos, 2que no se inquiete fácilmente su ánimo ni se alarmen: ni por revelaciones, ni por rumores, ni por alguna carta que se nos atribuya, como si fuera inminente el día del Señor. 3Que de ningún modo los engañe nadie, porque primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición, 4que se opone y se alza sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es adorado, hasta el punto de sentarse él mismo en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios.

5¿No recuerdan que cuando todavía estaba entre ustedes les hablaba de estas cosas? 6Pero ahora ya saben qué es lo que impide su manifestación, que sucederá en su momento. 7Porque ya está actuando el misterio de la iniquidad, sólo falta que sea apartado el que hasta ahora lo retiene.

8Entonces aparecerá el inicuo, a quien el Señor exterminará con el soplo de su boca y destruirá con su venida majestuosa. 9Aquél, por la acción de Satanás, vendrá con todo poder, y con falsas señales y prodigios, 10y con todo género de engaños malvados, dirigidos a los que se pierden, puesto que no aceptaron el amor de la verdad para salvarse. 11Por eso Dios les envía un poder seductor, para que ellos crean en la mentira, 12de modo que sean condenados todos los que no creyeron en la verdad, sino que pusieron su complacencia en la injusticia.

La fe en la verdad

13Nosotros, en cambio, debemos dar siempre gracias a Dios por ustedes, hermanos, amados del Señor, porque los eligió Dios como primicias para la salvación, mediante la acción santificadora del Espíritu y por la fe en la verdad. 14Para esto los llamó por medio de nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Oración pidiendo consuelo y firmeza

15Por eso, hermanos, manténganse firmes y observen las tradiciones que aprendieron, tanto de palabra como por carta nuestra. 16Que nuestro Señor Jesucristo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y gratuitamente nos concedió un consuelo eterno y una feliz esperanza, 17consuele sus corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.

III. PERSEVERANCIA EN EL CAMINO EMPRENDIDO

El progreso de la Palabra de Dios

32 Ts1Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor avance con rapidez y alcance la gloria, como ya sucede entre ustedes, 2y para que nos libremos de los hombres perversos y malvados: pues no todos tienen fe. 3Pero el Señor sí que es fiel y Él los mantendrá firmes y los guardará del Maligno. 4En cuanto a ustedes, tenemos la confianza en el Señor de que cumplen y que seguirán cumpliendo lo que les ordenamos. 5Que el Señor dirija sus corazones hacia el amor de Dios y la paciencia de Cristo.

Trabajar con constancia

6Hermanos, les ordenamos en nombre de nuestro Señor Jesucristo que se alejen de todo hermano que ande ocioso y no conforme a la tradición que recibieron de nosotros. 7Pues ustedes saben bien cómo deben imitarnos, porque entre ustedes no estuvimos ociosos; 8y no comimos gratis el pan de nadie, sino que trabajamos día y noche con esfuerzo y fatiga, para no ser gravosos a ninguno. 9No porque no tuviéramos derecho, sino para mostrarnos ante ustedes como modelo que imitar. 10Pues también cuando estábamos con ustedes les dábamos esta norma: «Si alguno no quiere trabajar, que no coma». 11Pues oímos que hay algunos que andan ociosos entre ustedes sin hacer nada pero curioseándolo todo. 12A esos les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo a que coman su propio pan trabajando con serenidad. 13Ustedes, hermanos, en cambio, no se cansen de hacer el bien. 14Y si alguno no obedece lo que les decimos en nuestra carta, a ése señálenle y no traten con él, para que se avergüence; 15sin embargo, no lo consideren como un enemigo, sino corríjanlo como a un hermano.

Conclusión y saludos

16Que Él, el Señor de la paz, les conceda la paz siempre y en todo. El Señor esté con todos ustedes.

17El saludo es de mi puño y letra, Pablo. Ésta es la señal en todas mis cartas; así es como escribo.

18La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.