COMENTARIO
Los «diáconos» son ministros que desempeñan sus funciones en dependencia de los que presiden. Probablemente su origen se remonta a los siete varones de buena fama que fueron elegidos para ayudar a los Apóstoles (cfr Hch 6,1-6). El término diákonos tenía en griego la significación general de «servidor», «ayudante». En el lenguaje cristiano se aplicó al oficio de auxiliar de los obispos y presbíteros, hasta adquirir más tarde su actual significado específico.
No es fácil, por los escasos datos que se conservan, conocer cuál era la condición de las «mujeres» (v. 11) que ejercían algún servicio en la comunidad. En Rm 16,1 se designa como «diaconisa» a Febe, una mujer, aunque ahí con el término «diaconisa» no se indicaba un ministerio sagrado. Según un documento del siglo IV parece que algunas mujeres ayudaban en la instrucción de las catecúmenas para su bautismo, asistían a los enfermos y desempeñaban otras tareas de servicio (cfr Constitutiones Apostolicae 2,26; 3,15).