COMENTARIO

 1 Tm 4,12-16 

«La lectura, la exhortación y la enseñanza» (v. 13) se llevaban a cabo en las reuniones litúrgicas de los primeros cristianos. La ordenación sacerdotal se confería mediante la oración litúrgica («profecía») y la imposición de las manos. Los consejos del Apóstol enseñan la importancia de predicar también con el ejemplo de las obras: «Hablemos a través de ellas, al mostrarlas a los demás en nuestra vida. Es vivo el lenguaje, cuando son las obras las que hablan» (S. Antonio de Padua, Sermón, en Liturgia de las Horas, Oficio de lectura del 13-VI).

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