COMENTARIO
El Apóstol comienza a enumerarle a Timoteo un conjunto de reglas prácticas para el gobierno de la comunidad cristiana. De entrada, establece un principio general de comportamiento con todos: ha de considerarlos como miembros de su propia familia, también cuando es necesario corregir. «Porque también existen hermanos negligentes y abandonados, conviene curarlos con mayor autoridad, y aplicar de tal manera la corrección, que quede a salvo el amor» (S. León Magno, Epistulae 14,1).