COMENTARIO
Es preciso utilizar los bienes materiales con sentido social, con desprendimiento, porque el verdadero tesoro es el que no perece jamás (cfr Lc 12,33). «Es necesario recordar una vez más aquel principio peculiar de la doctrina cristiana: los bienes de este mundo están originariamente destinados a todos. El derecho a la propiedad privada es válido y necesario, pero no anula el valor de tal principio» (S. Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, n. 42).