COMENTARIO
No sabemos nada de estos discípulos que abandonaron a San Pablo, pero probablemente eran personas conocidas en Éfeso. En contraste con ellos, el ejemplo de Onesíforo es un estímulo para la ayuda fraterna: «Así han de ser los fieles —hace notar San Juan Crisóstomo—: que no los detenga el miedo, la venganza o la vergüenza, sino que colaboren unos con otros, que se apoyen y se ayuden» (In 2 Timotheum, ad loc.). El Apóstol pide por él y por su casa, haciendo un juego de palabras: así como Onesíforo se esforzó por «encontrar» a San Pablo, Dios le concederá «encontrar» misericordia en el día del juicio, gracias a su buena acción.