COMENTARIO

 2 Tm 3,1-13 

Los «últimos días» (v. 1) se refieren al tiempo que abarca el periodo entre la Encarnación de Cristo y su retorno glorioso. Entre los hombres perversos (vv. 2-5), son más nocivos los que siembran doctrinas contrarias a la fe y a la moral. Yannes y Yambrés (v. 8) eran, según tradiciones judías, los nombres de los magos egipcios que fueron llamados por el Faraón para que imitaran con sus artes mágicas los prodigios que Moisés y Aarón realizaban en su presencia (cfr Ex 7,11). Llegaron a ser referentes literarios de hombres maléficos.

Los retazos autobiográficos de Pablo (vv. 10-13), bien conocidos de Timoteo, que era natural de Listra (v. 11), sirven para animarle: «A un gran atleta corresponde vencer a pesar de los golpes. Sopórtalo todo por Dios, para que también Él nos soporte» (S. Ignacio de Antioquía, Ad Polycarpum 3,1).

Volver a 2 Tm 3,1-13