COMENTARIO

 Hb 5,11-6,3 

Para preparar el desarrollo de la doctrina enunciada (cfr 5,1-10) se presenta una nueva exhortación. El autor de la carta se considera el maestro y el padre espiritual de sus lectores. Ellos deben volver a estudiar, como los pequeños, los primeros elementos de la fe, pues todavía no pueden adentrarse en la «doctrina de la justicia», es decir en el misterio de la justificación (cfr Rm 6,16; 9,30). Se trata de una invitación a ser espiritualmente adulto, ya que el cristiano debe alcanzar la sabiduría y la madurez del varón perfecto, según la edad de la perfección de Cristo (cfr Ef 4,10; 1 Co 14,20; Col 1,28).

En 6,1-3 se ofrece un sumario de verdades que debían ser explicadas y aceptadas antes del Bautismo. Se trata de verdades elementales, a partir de las cuales debe ir prosperando el conocimiento de Jesucristo. «La imposición de las manos» se refiere a la efusión del Espíritu Santo, que se da especialmente en los diversos sacramentos (cfr Hch 8,17; 19,6; 1 Tm 4,14; 5,22; 2 Tm 1,6; St 5,14; etc.). Para el cristiano el pasaje es un estímulo permanente a conocer y estudiar la doctrina que enseña la Iglesia en su catequesis.

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