COMENTARIO

 Hb 6,6 

Estas palabras son una impresionante llamada de atención a considerar que no sólo los apóstatas, sino todo pecador, son la causa de la pasión y muerte de Cristo; mientras permanecen obstinados, vuelven a crucificarlo y a escarnecerlo porque desprecian los frutos de la pasión del Señor. «La Iglesia, en el magisterio de su fe y en el testimonio de sus santos no ha olvidado jamás que “los pecadores mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que soportó el divino Redentor” (Catech. Rom. 1,5,11). “Y los demonios no son los que le han crucificado; eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados” (S. Francisco de Asís, Admon. 5,3)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 598).

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