COMENTARIO
En contraste con lo que acaba de exponer (cfr 3,17-18), Santiago se refiere a las discordias y altercados entre cristianos que dificultan y perturban la convivencia. Enumera las causas principales: codicia y envidia (vv. 1-3); amor desordenado a las cosas del mundo, orgullo y soberbia (vv. 4-10); y, como resultado, la murmuración y la maledicencia (vv. 11-12).
La cita del v. 5 no aparece literalmente en la Biblia. Es posible que Santiago no se refiera a un pasaje concreto sino a la idea de Dios como amante celoso, repetida con frecuencia (p. ej. Ex 20,5; 34,14; Za 1,14; 8,2, etc.). La del v. 6 corresponde a Pr 3,34 (según la versión griega de los Setenta, también citada en 1 P 5,5) y viene a ser como un resumen de todo el pasaje. San Agustín comenta que «casi no hay página alguna en los libros sagrados en la cual no resuene que Dios resiste a los soberbios y a los humildes da la gracia» (De doctrina christiana 3,23,33). La idea de fondo es que para volver a Dios es absolutamente necesario reconocer el propio pecado y reconocerse pecador (cfr nota a Ap 2,1-7).