COMENTARIO
El temor filial al Señor es el fundamento del respeto a la autoridad. Jesús había enseñado el deber de cumplir con fidelidad las obligaciones propias de ciudadanos (cfr Mt 22,21-22; 17,24-27) y San Pablo, haciéndose eco de las enseñanzas del Maestro, recuerda que toda autoridad viene de Dios (cfr Rm 13,1-7 y nota; Jn 19,11). «El deber de obediencia impone a todos la obligación de dar a la autoridad los honores que le son debidos, y de rodear de respeto y, según su mérito, de gratitud y de benevolencia a las personas que la ejercen» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1900).