COMENTARIO

 2 Jn 7-11 

Estos versículos constituyen un resumen de lo que se expone en 1 Jn. Señala el autor sagrado el criterio para distinguir a aquellos herejes: no confiesan la divinidad de Jesucristo encarnado. Indica que quien se aparta de la buena doctrina se aleja del Padre y del Hijo.

Entre los orientales la hospitalidad y el saludo no eran simples muestras de buena educación o de cortesía: llevaban consigo una mayor solidaridad y afinidad. Por eso se advierte que dar la hospitalidad o el saludo a esas personas (vv. 10-11) supondría una complicidad en sus malas obras, con el consiguiente peligro de escándalo para otros fieles.

El deber de salvaguardar la fe —buscando a la vez el bien y el arrepentimiento del culpable— son la causa de que la Iglesia, en casos de excepción, recurra a medidas disciplinares, cuando ha comprobado «que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo» (Codex Iuris Canonici, can. 1.341).

Sobre el «Anticristo» (v. 7), ver 1 Jn 2,18-29.

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