Saludo

12 Jn1El Presbítero, a la Señora Elegida y a sus hijos, a quienes amo en verdad —y no yo solo, sino todos los que tienen conocimiento de la verdad—, 2en razón de la verdad que habita en nosotros y que con nosotros estará para siempre. 3La gracia, la misericordia y la paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo, el Hijo del Padre, estén con nosotros en verdad y amor.

El mandamiento de la caridad

4Me alegré mucho al haber encontrado entre tus hijos a quienes caminan en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. 5Y ahora te ruego, Señora, no como escribiéndote un mandamiento nuevo, sino el que tenemos desde el principio: que nos amemos unos a otros. 6Y en esto consiste el amor: en que caminemos conforme a sus mandamientos. Éste es el mandamiento, tal y como han oído desde el principio: que caminen en el amor.

Cautelas con los herejes

7Porque han aparecido en el mundo muchos seductores, que no confiesan a Jesucristo venido en carne. Ése es el seductor y el Anticristo. 8Miren por ustedes, para que no pierdan el fruto de su trabajo, sino que reciban la recompensa plena. 9Todo el que se sale de la doctrina de Cristo, y no permanece en ella, no posee a Dios; quien permanece en la doctrina, ése posee al Padre y al Hijo. 10Si alguno viene a ustedes y no transmite esta doctrina no lo reciban en casa ni lo saluden; 11pues quien lo saluda se hace cómplice de sus malas obras.

Conclusión y saludos

12Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no he querido hacerlo con papel y tinta, sino que espero poder estar entre ustedes y hablarles de viva voz, para que nuestra alegría sea completa. 13Te saludan los hijos de tu hermana Elegida.