COMENTARIO
La descripción anticipada del Juicio Final se presenta en dos escenas: la siega (cfr vv. 14-16) y la vendimia (cfr vv. 17-20), siguiendo la profecía de Joel acerca del juicio de Dios sobre los pueblos enemigos de Israel: «Que se levanten y suban las naciones al valle de Josafat, que allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Meted la hoz, que la mies ya está madura. Venid, pisad, que está lleno el lagar, rebosan las cavas, pues abundó su maldad» (Jl 4,12-13).
En ambas escenas se resalta la presencia de un ángel que da la orden (cfr vv. 15.18). El hecho de que este ángel salga del Santuario y del altar significa que ese final está relacionado con las oraciones de los santos y de los mártires, que mueven a Cristo a actuar (cfr 8,3-4). Por eso la Iglesia, inmediatamente después de que se ha hecho presente Cristo en el altar por la Consagración de las especies eucarísticas, clama por su segunda venida —la Parusía—, que será su triunfo definitivo: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!» (Misal Romano, Aclamación Eucarística después de la Consagración).