COMENTARIO

 Ap 22,6-15 

La maravillosa realidad descrita contrasta de tal modo con la situación presente de la Iglesia peregrinante, que sólo es posible vislumbrarla por la fe en las palabras de quienes hablan de parte de Dios (vv. 6-9). El autor sagrado tiene conciencia de haber escrito del mismo modo que hablaban los profetas, inspirados por el «Dios de los espíritus de los profetas» (v. 6). De ahí que su escrito se presente como «profecía». Una profecía pronunciada no como un secreto esotérico, sino para que todos la conozcan —el libro debe quedar abierto— y les ayude a convertirse, porque con la redención de Cristo ha comenzado la etapa final. Éste es el sentido del «van a suceder pronto» (v. 6). El pasaje es por ello una exhortación al continuo progreso en santidad (cfr v. 11). «No merece el nombre de bueno quien no aspira a ser mejor; y cuando empiezas a no querer ser mejor, entonces dejas de ser bueno» (S. Bernardo, Epistolae 91).

Volver a Ap 22,6-15