LXX / Vulgata 100
El rey promete obrar rectamente rechazando a los malvados
y acogiendo a los justos
1De David. Salmo.
Cantaré la misericordia y la justicia,
para Ti, Señor, entonaré salmos.
2Discurriré por el camino perfecto:
¿Cuándo vendrás a mí?
Caminaré con corazón íntegro,
dentro de mi casa.
3No toleraré ante mis ojos asuntos inicuos;
aborrezco el obrar del descarriado,
no estará cerca de mí.
4Un corazón retorcido, ¡que se aleje de mí!
Al perverso no quiero conocerlo.
5Al que calumnia en secreto a su prójimo,
a ése lo haré callar.
Al de ojos altaneros y corazón hinchado,
a ése no lo soportaré.
6Pondré mis ojos en los fieles de la tierra,
para que habiten junto a mí.
El que marche por el camino íntegro,
ése estará a mi servicio.
7No morará en mi casa
el que obre con engaño;
el que diga mentiras
no permanecerá ante mis ojos.
8Cada mañana haré callar a todos los malvados del país,
para extirpar de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.