Rito para distribuir la Sagrada Comunión fuera de la Misa
El sacerdote saluda a los presentes y les invita al acto penitencial.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu
V. Hermanos: para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Después de un breve silencio, reza con todos:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, y a los Santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
El sacerdote o uno de los presentes puede leer un texto breve de la Sagrada Escritura.
Jn 6, 54-55: El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
Jn 14, 23: El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El sacerdote abre el sagrario, coloca el copón sobre el corporal, hace genuflexión, cierra la puerta del sagrario e invita a rezar la oración dominical.
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir:
Y reza con todos: Padre nuestro...
El sacerdote destapa el copón, hace genuflexión, toma el copón y la Sagrada Hostia y, vuelto hacia el pueblo, dice:
V. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los llamados a esta cena.
R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Distribuye la Comunión.
V. El Cuerpo de Cristo.
R. Amén.
El sacerdote vuelve al altar, purifica la bandeja y los dedos. Abre el sagrario, deja el copón, hace genuflexión y cierra la puerta. Recoge los corporales. Puede haber un momento de silencio. Luego, el sacerdote concluye con esta oración:
V. Oremos. Oh Dios, que en este Sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión; te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
O bien, en el tiempo pascual
V. Oremos. Derrama, Señor, sobre nosotros tu Espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en el mismo Sacramento pascual. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
El celebrante, vuelto al pueblo, dice:
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
V. Podéis ir en paz.
R. Demos gracias a Dios.