COMENTARIO

 Gn 27,46-28,9 

Tras haber presentado cómo Jacob llegó a ser el receptor de los derechos de primogenitura, incluida la bendición paterna, y las consecuencias que esto le acarreó frente a Esaú, el libro del Génesis ofrece una especie de resumen en el que, dejando de lado la tensión en las relaciones familiares, se fija en los matrimonios de Jacob y Esaú. El de aquél, según las costumbres de sus antepasados (cfr cap. 24); el de éste en contra de ellas.

Dos cosas resalta ahora el texto sagrado: una, la obediencia de Jacob a sus padres en cuestión tan importante como la elección de esposa; otra, la transmisión a Jacob de la bendición y promesas que Dios había hecho a Abrahán. La causa de que Jacob haya de salir de la tierra prometida es ahora la aversión de Rebeca hacia las mujeres de aquel lugar, motivada por el mal comportamiento de éstas hacia ella (cfr 26,34-35). Isaac, secundando los deseos de su esposa, envía a Jacob al país de sus antepasados de donde procedía también Rebeca; pero antes transmite la bendición que Dios había pronunciado sobre Abrahán. El motivo que aquí se da implícitamente para que tal bendición recaiga sobre Jacob y no sobre Esaú, es que éste ha contraído matrimonios con mujeres de Canaán, en contra de lo que Abrahán había dispuesto para Isaac (cfr cap. 24). Los matrimonios con mujeres cananeas serán siempre mal aceptados en Israel porque traían consigo la idolatría y el culto a los Baales.

De esta forma culmina la intervención de Rebeca, tras haber conseguido que sobre su hijo predilecto, Jacob, recayese el derecho de primogenitura, la bendición paterna y, ahora, la bendición y promesas divinas dirigidas antes a Abrahán y a su descendencia.

El gesto de Esaú de tomar una mujer de la familia de Abrahán (cfr v. 9) además de las que ya poseía, parece llegar demasiado tarde, y no responde satisfactoriamente al deseo de Isaac. Este detalle del texto bíblico manifiesta al mismo tiempo la relación entre los edomitas, descendientes de Esaú, y los árabes, descendientes de Ismael, distinguiendo a ambos con más claridad de lo que será el pueblo elegido. Sobre Het y los hititas cfr nota a 23,1-20.

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