COMENTARIO
El amor de Jacob por Raquel hacía que Lía se encontrase en situación de inferioridad respecto a su marido. Pero Dios acude en ayuda del más débil —esto es lo que resalta el texto— y otorga la fecundidad a Lía y no a Raquel. De este modo Lía obtendría el favor de Jacob. A lo largo del pasaje se va subrayando la rivalidad entre las dos esposas por ganarse el favor del marido dándole hijos, y el reconocimiento de que en definitiva es Dios quien los otorga (cfr nota a 4,1).