COMENTARIO
Después de describir pausadamente la Pascua, se reanuda la narración viva y rápida de la muerte de los primogénitos de Egipto. El texto sagrado apenas se detiene en detallar aquella tragedia de los egipcios, mientras que aporta más pormenores sobre el esperado permiso del faraón para dejar salir a los israelitas, dejando la impresión de que la salida–liberación es mucho más importante que la última plaga, por severa que pueda parecer hoy. La salida es apresurada pero victoriosa. Los mismos egipcios dan gustosamente regalos a los fugitivos, en señal de reconocimiento de la dignidad de Israel y de Dios que les protege. Se cumple así a la letra la promesa que Dios había hecho a Moisés al anunciarle su misión (cfr 3,21-22 y nota).