COMENTARIO

 Ex 32,1-6 

El toro o becerro era en el antiguo Oriente uno de los símbolos de la divinidad, en cuanto que, por su fortaleza, simbolizaba la omnipotencia divina. El rey Jeroboam mandó poner sendos becerros en los templos de Dan y Betel (cfr 1 R 12,28) al producirse la escisión del Reino del Norte. Puesto que con la imagen del becerro se pretendía representar al verdadero Dios, no se trata propiamente de un pecado de idolatría sino de la transgresión del precepto de hacer imágenes del Señor; bien es verdad que este mandamiento tenía por finalidad evitar toda ocasión de idolatría (cfr Hch 7,40-41).

Mientras Moisés estaba lejos en el monte (cfr 24,18) Aarón no fue capaz de negarse a las exigencias del pueblo que le pide un dios sensible y palpable, como lo tenían otros pueblos. El contraste entre Moisés y Aarón es intencionado en este relato: el primero está en el monte en diálogo íntimo con el Señor para poder transmitir al pueblo lo que Dios quiere de ellos (cfr nota a 24,12-18); Aarón, en cambio, toma estas decisiones por sí mismo, sin contar con el querer de Dios. La enseñanza que el relato deja entrever es que el pueblo ha de tener siempre en cuenta la palabra de Dios, por encima de intereses o conveniencias humanas. «No quieras que te llene nada que no sea Dios. (…) La fe y el amor serán los lazarillos que te llevarán a Dios por donde tú no sabes ir. La fe son los pies que llevan a Dios al alma. El amor es el orientador que la encamina» (S. Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 1,11).

El autor sagrado hace hincapié en que el becerro era hechura de manos humanas, de plata y oro, y fabricado con técnicas conocidas; así vino a ser como cualquiera de los ídolos que tienen boca y no hablan, ojos y no ven (cfr Sal 106,19-20; 115,5ss.). La mención de la fiesta (v. 5) posiblemente incluía ritos idolátricos y orgiásticos, imitando a otros pueblos. Con todos estos detalles queda claro que el pecado de Israel es muy grave, al abandonar radicalmente el camino marcado por el Señor (v. 8). Han roto la Alianza antes de estrenarla.

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